Ingredientes:

  • 180 g de almendras crudas peladas
  • 1-2 dientes de ajo, pelados
  • 120 g de pan de pueblo del día anterior, sin corteza
  • 20 ml de vinagre de Jerez
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 100 ml de aceite de oliva suave
  • 500 ml de agua fría
  • Sal al gusto
  • 2 lomos de caballa fresca, sin espinas y limpios (aprox. 160g total)
  • 10 ml de vinagre de arroz
  • 30 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 5 ml de salsa de soja
  • Unas gotas de sake (opcional)
  • Unas gotas de aceite de sésamo (opcional)
  • Cebollino fresco picado
  • Aceite de oliva virgen extra (para decorar)
  • Almendras laminadas tostadas (opcional)
  • Uvas pasas Moscatel (opcional)

Instrucciones:

  1. Desespina los lomos de caballa meticulosamente. Congélalos durante 24 horas a -20ºC. Descongela en la nevera y seca bien con papel de cocina.
  2. Pica la caballa en dados pequeños para el tartar. Mezcla con el vinagre de arroz, aceite de oliva, salsa de soja, sake y aceite de sésamo (si los usas). Añade el cebollino picado y mezcla bien. Deja marinar en la nevera mientras preparas el ajoblanco.
  3. Remoja el pan en un poco de agua para que se ablande. En la batidora, combina las almendras, el ajo, el pan escurrido, el vinagre de Jerez, el aceite de oliva virgen extra, el aceite suave y el agua. Tritura a máxima potencia hasta obtener una crema muy fina y emulsionada. Si es necesario, añade más agua para ajustar la consistencia.
  4. Prueba y ajusta la sal. Refrigera el ajoblanco durante al menos 2 horas para que esté bien frío y los sabores se desarrollen.
  5. Sirve el ajoblanco frío en cuencos. Coloca una cucharada generosa de tartar de caballa en el centro de cada cuenco. Decora con unas gotas de aceite de oliva virgen extra y, si quieres, con unas almendras laminadas tostadas o uvas pasas Moscatel.