Ingredientes:

  • 250 g de harina de trigo común
  • 250 ml de leche entera a temperatura ambiente
  • 2 huevos grandes (L)
  • 1 pizca de sal fina
  • 25 ml de licor de anís
  • 1 unidad de ralladura de limón
  • 1 litro de aceite de girasol para fritura
  • 50 g de azúcar blanquilla para rebozar
  • 5 g de canela en polvo

Instrucciones:

  1. Fase 1: El Batido Perfecto. En un bol grande, mezcla los 2 huevos con la pizca de sal y la ralladura de limón.
  2. Añade la leche entera y el licor de anís, batiendo suavemente hasta que se integren.
  3. Tamiza los 250 g de harina sobre la mezcla líquida. Esto evita grumos que arruinarían el dibujo de la flor.
  4. Bate con varillas manuales hasta obtener una crema fina, similar a la de los frisuelos pero un poco más densa.
  5. Deja reposar la masa 20 minutos. Sabrás que está lista cuando veas desaparecer las burbujas superficiales.
  6. Fase 2: El Templado del Hierro. Calienta el litro de aceite de girasol en una sartén honda. Introduce el molde dentro para que se caliente junto al aceite.
  7. Prepara un plato con papel absorbente y otro con la mezcla de azúcar y canela.
  8. Fase 3: La Fritura Maestra. Saca el molde del aceite caliente, escúrrelo un segundo sobre papel y sumérgelo en la masa solo hasta la mitad de su altura. Si cubres la parte superior, la flor no se soltará nunca.
  9. Lleva el molde a la sartén. Tras 5 segundos, agítalo suavemente hacia arriba y abajo. Verás cómo la flor se desprende y flota.
  10. Fríe por ambos lados hasta que el color sea un dorado miel uniforme.
  11. Fase 4: El Toque Final. Escurre la flor sobre la rejilla y, mientras siga caliente, pásala por el azúcar y la canela. El calor hará que el azúcar se adhiera formando una costra aterciopelada.