Ingredientes:
- 500 ml de leche entera (2 tazas)
- 3 yemas de huevo grandes (o 4 si son medianas)
- 60 g de azúcar (¼ taza + 2 cucharadas), y un poco más para caramelizar
- 25 g de maicena (2 cucharadas)
- 1 palo de canela
- La cáscara de 1 limón (sin la parte blanca, que amarga)
- La cáscara de 1 naranja (sin la parte blanca, que amarga)
- Azúcar granulada
Instrucciones:
- En un cazo, combinar la leche, el palo de canela, la cáscara de limón y la cáscara de naranja. Calentar a fuego medio hasta que comience a hervir. Retirar del fuego y dejar infusionar durante 30 minutos.
- En un bol, batir las yemas con el azúcar hasta que estén pálidas y cremosas. Disolver la maicena en un poco de leche fría (de la que no hemos infusionado) para evitar grumos. Añadir la maicena disuelta a la mezcla de yemas y azúcar. Batir hasta integrar.
- Colar la leche infusionada para retirar la canela y las cáscaras. Verter la leche infusionada sobre la mezcla de yemas, removiendo constantemente para evitar que se cocinen. Volver a poner la mezcla en el cazo.
- Cocer a fuego medio-bajo, removiendo constantemente con las varillas, hasta que la crema espese y cubra la parte posterior de una cuchara (aproximadamente 8-10 minutos). ¡Cuidado de que no hierva!
- Verter la crema en los ramequines individuales. Dejar enfriar a temperatura ambiente y luego refrigerar durante al menos 3 horas (o idealmente durante toda la noche).
- Justo antes de servir, espolvorear una capa generosa de azúcar sobre cada crema. Caramelizar el azúcar con un soplete de cocina hasta que esté dorado y crujiente. Servir inmediatamente.