Ingredientes:

  • 500g de fresas frescas maduras
  • 100g de azúcar glass
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • 400ml de nata para montar (35% materia grasa)
  • 150g de leche condensada
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla puro

Instrucciones:

  1. Lava y quita el pedúnculo a los 500g de fresas. Trocéalas y mézclalas con el zumo de limón y el azúcar glass. Déjalas reposar 10 minutos hasta que veas que sueltan un almíbar brillante.
  2. Lleva las fresas maceradas a la licuadora. Tritura hasta obtener un puré fino y sin grumos visibles. Si prefieres encontrar tropezones, reserva un par de fresas picadas para el final.
  3. En un bol muy frío, bate los 400ml de nata hasta que se formen picos firmes que no se caigan.
  4. Añade los 150g de leche condensada y la vainilla a la nata montada. Hazlo con movimientos envolventes hasta que la mezcla sea homogénea y brillante.
  5. Vierte el puré de fresas sobre la crema blanca. Mezcla con suavidad para no perder el aire atrapado hasta lograr un color rosa uniforme y precioso.
  6. Pasa la mezcla al recipiente metálico. Tapa con papel film tocando la superficie (a piel) para evitar la formación de escarcha por contacto con el aire.
  7. Lleva al congelador por un mínimo de 4 horas. Notarás que está listo cuando al presionar ligeramente con el dedo se sienta firme pero elástico.
  8. Saca el helado 5 minutos antes de consumir. Pasa la cuchara por agua caliente para obtener bolas perfectamente lisas y brillantes.