Ingredientes:

  • 1 litro de leche entera
  • 100 g de maicena (almidón de maíz)
  • 120 g de azúcar blanco
  • 1 rama de canela
  • Piel de 1 limón (solo la parte amarilla)
  • 2 huevos grandes (L)
  • 60 g de harina de trigo para rebozar
  • 150 ml de aceite de girasol para freír
  • 30 g de azúcar mezclado con canela molida para espolvorear

Instrucciones:

  1. Separa un vaso de leche (200 ml) y reserva. Pon el resto de la leche en una olla con la rama de canela y la piel de limón. Calienta a fuego medio hasta que veas las primeras burbujas en los bordes pero sin que llegue a hervir a borbotones.
  2. Disuelve los 100 g de maicena en el vaso de leche fría que reservaste, asegurándote de que no queden posos en el fondo. Retira la canela y el limón de la olla y añade el azúcar, removiendo hasta disolver. Vierte la mezcla de maicena en hilo constante mientras bates con energía.
  3. Sigue cocinando a fuego suave durante unos 8-10 minutos. Sabrás que está lista cuando la mezcla tenga una consistencia de natilla muy espesa y la varilla deje un surco claro al pasar. Vierte en la fuente engrasada, tapa con film transparente a piel (tocando la masa) y deja enfriar a temperatura ambiente antes de llevar a la nevera por un mínimo de 4 horas.
  4. Corta la masa en porciones cuadradas. Pasa cada trozo por harina de trigo y huevo batido.
  5. Calienta el aceite de girasol a 180°C. Fríe por tandas de 3 o 4 piezas hasta que el rebozado esté dorado y crujiente. Retira a un papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Reboza inmediatamente en la mezcla de azúcar y canela mientras aún estén calientes.