Ingredientes:
- 1 litro de leche entera
- 100g de maicena (almidón de maíz)
- 150g de azúcar blanca
- 1 cáscara de limón sin la parte blanca
- 2 ramitas de canela
- 20g de mantequilla sin sal
- 2 huevos grandes
- 100g de harina de trigo de todo uso
- 200ml de aceite de girasol para freír
- 50g de azúcar blanca para el rebozado final
- 1 cucharada de canela en polvo para el rebozado final
Instrucciones:
- Separa un vaso de la leche (unos 200ml) y reserva el resto. Pon el resto de la leche en un cazo con la canela y la piel de limón a fuego medio hasta que empiece a burbujear suavemente. En ese momento, apaga el fuego, tapa y deja reposar 15 minutos para que los aromas se fundan.
- Disuelve los 100g de maicena en el vaso de leche fría que reservaste. Asegúrate de que no quede ni un rastro de polvo en el fondo.
- Cuela la leche infusionada para quitar el limón y la canela, añade el azúcar y vuelve a ponerla al fuego.
- Incorpora la mezcla de maicena al cazo. Cocina a fuego medio bajo sin dejar de remover con las varillas hasta que la crema espese y brille. Esto tardará unos 10 minutos. No tengas prisa; si subes mucho el fuego, sabrá a harina cruda.
- Retira del fuego y añade los 20g de mantequilla. Remueve con energía hasta que se integre por completo. Verás cómo la masa adquiere un brillo precioso y una textura mucho más elástica.
- Vierte la mezcla en la fuente ligeramente engrasada o forrada con papel film. Alisa la superficie y tapa con más papel film a piel (que toque la crema para que no se haga costra). Deja enfriar a temperatura ambiente y luego mete en la nevera al menos 3 horas.
- Una vez fría y firme, desmolda la masa sobre una tabla. Con un cuchillo afilado y ligeramente humedecido, corta cuadrados o rectángulos de unos 4 o 5 cm.
- Pasa cada cuadrado primero por harina de trigo, sacudiendo el exceso, y luego por el huevo batido. Asegúrate de que queden bien cubiertos por todos los lados para sellar el interior.
- Calienta el aceite de girasol en una sartén. Fríe los trozos por tandas, unos 2 minutos por lado, hasta que estén bien dorados y crujientes. No llenes demasiado la sartén o bajará la temperatura del aceite y se engrasarán.
- Saca los trozos a un plato con papel absorbente solo unos segundos y, aún calientes, pásalos por la mezcla de azúcar y canela en polvo. Esto hará que el azúcar se pegue perfectamente.