Ingredientes:

  • 11 bollitos de pan de leche
  • 500 ml de aceite de girasol para freír
  • 500 ml de leche entera
  • 4 yemas de huevo tamaño L
  • 200 g de azúcar blanco (dividido para crema y acabado)
  • 45 g de fécula de maíz (Maicena)
  • 1 rama de canela
  • 0.5 piel de limón (sin la parte blanca)
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla puro
  • 1 cucharadita de canela en polvo

Instrucciones:

  1. Infusiona la leche: Calienta los 500 ml de leche con la rama de canela y la piel de limón hasta que empiece a burbujear.
  2. Mezcla los secos: En un bol aparte, bate las 4 yemas con 100 g de azúcar y los 45 g de maicena hasta obtener una pasta pálida y sin grumos.
  3. Atempera las yemas: Vierte un poco de la leche caliente (sin la canela ni el limón) sobre la mezcla de yemas mientras bates rápido para evitar que el huevo cuaje.
  4. Espesa la crema: Regresa toda la mezcla al cazo y cocina a fuego medio bajo hasta que espese y parezca natilla densa.
  5. Enfría con contacto: Pasa la crema a un bol y cúbrela con film transparente tocando la superficie para que no se forme costra. Deja enfriar totalmente.
  6. Calienta el aceite: Pon los 500 ml de aceite de girasol en una sartén hasta que alcance los 170°C o un trozo de pan burbujee alegremente.
  7. Dora los bollitos: Fríe los pan de leche por tandas hasta que estén dorados y suenen huecos al tocarlos. Suelen ser 30-45 segundos por lado.
  8. Reboza en caliente: Pasa los bollos inmediatamente por la mezcla de azúcar y canela mientras el aceite aún los hace brillar.
  9. Prepara el hueco: Haz una incisión lateral o longitudinal en cada bollo usando un cuchillo de sierra para no aplastar la miga.
  10. Rellena con generosidad: Introduce la crema fría en la manga y rellena cada hueco hasta que la crema asome ligeramente por los bordes.