Ingredientes:
- 4 pechugas de pollo sin hueso y sin piel (aproximadamente 600g)
- Sal kosher, al gusto
- Pimienta negra recién molida, al gusto
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (30 ml)
- 2 cucharadas de mantequilla sin sal (30g)
- 2 dientes de ajo, picados finos
- 1/2 cebolla amarilla, picada finamente (aproximadamente 75g)
- 1/4 taza de harina para todo uso (30g)
- 1 1/2 tazas de caldo de pollo bajo en sodio (360 ml)
- 1 taza de crema para batir (240 ml)
- 1/4 taza de queso parmesano rallado (30g)
- 500g de espinaca fresca, lavada y escurrida
- 1/4 cucharadita de nuez moscada molida
- Sal kosher, al gusto
- Pimienta negra recién molida, al gusto
- Jugo de medio limón (aproximadamente 1-2 cucharadas / 15-30 ml)
Instrucciones:
- Sazonar las pechugas de pollo con sal y pimienta.
- Calentar el aceite de oliva en la sartén a fuego medio-alto. Dorar las pechugas de pollo por ambos lados hasta que estén cocidas por completo (temperatura interna de 74°C).
- Retirar el pollo de la sartén y reservar.
- En la misma sartén, derretir la mantequilla. Añadir la cebolla y el ajo picados y sofreír hasta que estén blandos y fragantes.
- Agregar la harina al sofrito y cocinar durante 1-2 minutos, removiendo constantemente, para formar un roux.
- Verter gradualmente el caldo de pollo, removiendo constantemente para evitar grumos. Añadir la crema para batir y el queso parmesano. Llevar a ebullición suave y luego reducir el fuego a bajo.
- Incorporar la espinaca fresca a la salsa y cocinar hasta que se marchite.
- Sazonar la salsa con nuez moscada, sal y pimienta al gusto. Añadir el jugo de limón.
- Cortar las pechugas de pollo en rodajas o trozos. Servir el pollo sobre la salsa cremosa florentina.