Ingredientes:
- 1 Yema de huevo grande, cruda
- 57 g Aceite de Girasol (o Canola), neutro
- 2 cucharadas de Queso Parmesano rallado
- 2 Filetes de anchoa (escurridos)
- 1 cucharada de Zumo de limón fresco
- 1 cucharadita de Mostaza Dijon
- 1 diente de Ajo fresco (machacado)
- 1 cucharadita de Salsa Worcestershire
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Instrucciones:
- En un tazón, batidora o procesador de alimentos, combine la yema de huevo, la mostaza Dijon, el diente de ajo machacado, los filetes de anchoa, el zumo de limón y la salsa Worcestershire. Bata vigorosamente (o procese a alta velocidad) hasta que los ingredientes estén completamente integrados y la mezcla adquiera un color amarillo pálido y uniforme.
- Mientras continúa batiendo o con el procesador funcionando a velocidad baja, vierta el aceite de girasol muy lentamente. Es fundamental comenzar gota a gota. Una vez que la emulsión comience a formarse y la mezcla se espese, puede aumentar gradualmente el flujo del aceite a un chorrito fino y constante. Deténgase hasta que todo el aceite esté incorporado y la salsa esté gruesa y cremosa.
- Incorpore el queso Parmesano rallado y mezcle suavemente con una cuchara. Sazone con sal y abundante pimienta negra recién molida al gusto. Pruebe y ajuste el nivel de acidez (limón) o salinidad si es necesario.
- La salsa César casera es mejor después de reposar. Cúbrala y refrigérela durante al menos 10 minutos para permitir que los sabores se desarrollen antes de servir sobre la lechuga romana.