Ingredientes:

  • 500 g de queso mascarpone
  • 4 yemas de huevo
  • 100 g de azúcar blanca
  • 300 ml de nata para montar
  • 1 pizca de sal
  • 300 g de bizcochos soletilla
  • 300 ml de café espresso fuerte
  • 30 ml de ron oscuro o licor Amaretto
  • 20 g de cacao en polvo amargo

Instrucciones:

  1. Preparar la base líquida. Prepara el café espresso y viértalo en un plato hondo. Nota: Hazlo primero para que tenga tiempo de enfriar.
  2. Fusionar sabores. Incorpore el ron o Amaretto mientras el café aún esté tibio para que los sabores se fusionen.
  3. Enfriado crítico. Deje enfriar el café completamente hasta que esté a temperatura ambiente para evitar que los bizcochos se deshagan.
  4. Blanquear las yemas. Bata las yemas con el azúcar y la sal hasta que la mezcla esté pálida y haya aumentado su volumen (punto de letra).
  5. Integrar el queso. Añada el mascarpone poco a poco, batiendo a velocidad baja hasta que la mezcla sea homogénea y sedosa.
  6. Montar la nata. En un tazón separado, monte la nata fría hasta que forme picos firmes e incorpórela a la crema de mascarpone con movimientos envolventes. Nota: Usa una espátula, no la batidora, para no perder el aire.
  7. Hidratar la base. Sumerja rápidamente cada bizcocho en el café (1 segundo por lado) y colóquelos en el fondo del molde. Cuidado: No los dejes más tiempo o el Tiramisú Clásico soltará líquido.
  8. Armar capas. Cubre los bizcochos con la mitad de la crema, repite otra capa de bizcochos remojados y termina con el resto de la crema.
  9. Reposo frío. Refrigera el postre por un mínimo de 6 horas, aunque lo ideal es dejarlo toda la noche.
  10. Toque final. Justo antes de servir, espolvorea el cacao en polvo amargo sobre la superficie hasta cubrirla totalmente.