Ingredientes:
- 500 g de queso mascarpone
- 4 yemas de huevo
- 100 g de azúcar blanca
- 300 ml de nata para montar
- 1 pizca de sal
- 300 g de bizcochos soletilla
- 300 ml de café espresso fuerte
- 30 ml de ron oscuro o licor Amaretto
- 20 g de cacao en polvo amargo
Instrucciones:
- Preparar la base líquida. Prepara el café espresso y viértalo en un plato hondo. Nota: Hazlo primero para que tenga tiempo de enfriar.
- Fusionar sabores. Incorpore el ron o Amaretto mientras el café aún esté tibio para que los sabores se fusionen.
- Enfriado crítico. Deje enfriar el café completamente hasta que esté a temperatura ambiente para evitar que los bizcochos se deshagan.
- Blanquear las yemas. Bata las yemas con el azúcar y la sal hasta que la mezcla esté pálida y haya aumentado su volumen (punto de letra).
- Integrar el queso. Añada el mascarpone poco a poco, batiendo a velocidad baja hasta que la mezcla sea homogénea y sedosa.
- Montar la nata. En un tazón separado, monte la nata fría hasta que forme picos firmes e incorpórela a la crema de mascarpone con movimientos envolventes. Nota: Usa una espátula, no la batidora, para no perder el aire.
- Hidratar la base. Sumerja rápidamente cada bizcocho en el café (1 segundo por lado) y colóquelos en el fondo del molde. Cuidado: No los dejes más tiempo o el Tiramisú Clásico soltará líquido.
- Armar capas. Cubre los bizcochos con la mitad de la crema, repite otra capa de bizcochos remojados y termina con el resto de la crema.
- Reposo frío. Refrigera el postre por un mínimo de 6 horas, aunque lo ideal es dejarlo toda la noche.
- Toque final. Justo antes de servir, espolvorea el cacao en polvo amargo sobre la superficie hasta cubrirla totalmente.